DULCE VIDA.

  A quien no le gustan los helados, y más en esta época de calor. 
    Cuando era pequeña, pasaba la camioneta de los helados por las tardes. Siempre usando un mismo tono de música para que las personas de las colonias pudieran identificarlo. Todos los niños, y no solo los niños, salíamos corriendo para encontrarlo y poder disfrutar de un dulce y delicioso helado, ya fuera de vainilla, de fresa o combinado, pues eran los únicos sabores que manejaban. Nos quedábamos mirando con asombro como el chopo, como solíamos llamarle, se iba formando poco a poco al ir saliendo la nieve de la máquina, e ir cayendo suavemente en el cono. 
    Nos sentábamos en el piso del porche a disfrutar de nuestro helado, el cual desaparecía rápidamente. 
   Los tiempos han ido cambiando, y ahora ya casi no se oye la música de aquella camioneta pues las grandes heladerías han ido desplazándolas. Ahora ya no sabes ni de que sabor pedir la nieve pues hay una gran variedad de sabores y combinaciones que puedes hacer, y la magia de la nieve deslizándose sobre el cono para forma el chopo, también ha sido reemplazada por la cuchara para servir la bola de nieve.
    Extraño esos tiempos y aquellas costumbres. El barrio lleno de niños y la algarabía al hacer fila para poder comprar tu chopo, pero ahora se pueden disfrutar muchos sabores, aunque les diré un secreto, aún sigo comprando nieve de vainilla y fresa










Esta tarjeta está precisamente dedicada a esos hermosos y maravillosos tiempos.
, como en aquellos tiempos.


Saludos Cordiales,
Laura de Garza  

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